Por qué más denuncias por violencia machista no implica más casos

¿Qué se ha dicho? Que las mujeres viven mucho más inseguras porque hay más violencia …

¿Qué se ha dicho? Que las mujeres viven mucho más inseguras porque hay más violencia …

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¿Qué se ha dicho?

Que las mujeres viven mucho más inseguras porque hay más violencia machista.

¿Qué sabemos?

Que lo que ha aumentado son las denuncias por violencia machista, pero esto no significa que haya más casos, sino más recursos para poder denunciar y más consciencia social que permite identificar las violencias.

Hace meses que las redes sociales difunden mensajes defendiendo que las mujeres en España están más inseguras que nunca porque cada vez hay más violaciones y agresiones sexuales. Se trata de un discurso que también han abanderado grupos políticos como Vox. Pero, ¿qué tiene de cierto?

Lo que ha aumentado son las denuncias por violencia machista de todo tipo —a pesar de que según los datos del primer semestre del 2024 se podría haber revertido la tendencia—. Esto no se traduce directamente en un incremento de los casos, según explican las diferentes fuentes consultadas por Verificat. De hecho, apuntan, este repunte está más bien relacionado con la evolución de la sociedad, un mejor reconocimiento de las violencias machistas y la inclusión de nuevos tipos de delitos de violencia machista en el Código Penal.

Actualmente, hay “más recursos para atender y dar respuesta a las mujeres que sufren violencia”, y por eso se denuncia más, explica a Verificat Marina Subirats, socióloga que dirigió el Instituto de la mujer del 1993 al 1996. Coincide con ella Virginia Álvarez, responsable de investigación de Derechos Humanos, Justicia e interior de Amnistía Internacional en España, en un comunicado en el web de la entidad.

El número de denuncias no es representativo del alcance real del problema

Los datos de los Juzgados de Violencia sobre la mujer apuntan que, entre 2009 y 2023, las denuncias por violencia de género aumentaron un 47%. Aun así, los datos apuntan que en muchos casos las víctimas de violencia machista no denuncian los hechos. Un ejemplo son los datos de víctimas mortales que no habían presentado denuncia previa —la mayoría—, y otro son las víctimas de violencia sexual: solo se denuncian el 8% de las agresiones sexuales cometidas fuera de la pareja. Es decir, que el número de denuncias, a pesar de ser un dato relevante y el que tenemos de referencia sobre casos, no es representativo del alcance real del problema.

El estudio La violencia de género el España: un análisis quince años después de la Ley 1/2004 se centra a estudiar las denuncias y víctimas de violencia machista en el Estado, puesto que las autoras consideran que son “de los indicadores más utilizados para dimensionar la violencia de género”. En concreto, hace una radiografía temporal de los casos de violencia de género en el país y concluye que, a partir del año 2010, hay una tendencia a la baja: 54,1 asesinatos de mujeres de media, respecto a las 63 mujeres asesinadas de media en el año en la década anterior.

Del total histórico de mujeres víctimas mortales de violencia de género (1.033) entre los años 2003 y 2019, el 59,4% (614) no habían denunciado su agresor, mientras que un 21% (217) sí que lo había hecho. Del resto de casos, no hay datos. En el año 2022, el 40,8% de las víctimas mortales había presentado denuncia, el dato más elevado de los últimos años. En 2023, de las 58 víctimas mortales, 44 no habían presentado ninguna denuncia. A julio de 2024, de las 27 mujeres asesinadas en España por violencia de género este año, solo cuatro habían presentado una denuncia previa contra su agresor.

Cada año hay más denuncias, pero 2024 podría cambiar la dinámica

Dado que el número de denuncias no es un buen indicador para medir la violencia de género en España, tal como expresan las voces expertas consultadas, el Gobierno optó para hacer, desde el 1999 y cada cuatro años, una Macroencuesta de Violencia contra la Mujer, la operación estadística más relevante del país sobre violencia machista. Los datos, anónimos, se centran en el reconocimiento de la experiencia. Esto tampoco dibuja una situación completamente real, dado que depende de la valoración personal de cada una de las mujeres entrevistadas.

Los datos, que llegan hasta 2019 – la siguiente encuesta se acaba de licitar – , muestran un descenso de los casos en cuanto que se reduce la presencia de todos los tipos de violencias en los últimos 12 meses y dentro de la pareja. La prevalencia de la violencia física y/o sexual por parte de una pareja, actual o pasada, en los últimos 12 meses era de entre el 2,49% y el 3,14% en 2015. El 2019, se situaba en un intervalo entre el 1,63% y el 2,18%, una diferencia de intervalo significativa.

En cuanto a la violencia psicológica emocional en la pareja o expareja en los 12 meses previos a la entrevista, era de entre el 7,64% y el 8,72% en 2015. El 2019, se situó en un margen que iba desde el 5,14% hasta el 6,08%.

Con el análisis de estos datos, el mismo informe de resultados de la Macroencuesta asegura que ha habido un descenso de la violencia en la pareja y lo atribuye a las campañas públicas de sensibilización y a la formación de los agentes que atienen las mujeres afectadas. Aun así, la presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de género del CGPJ, Ángeles Carmona, advierte que hay que ser prudentes en el análisis de los datos y no avanzar conclusiones.

De acuerdo con los últimos datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de género del CGPJ, de enero a junio del 2024 se han contabilizado 43.580 mujeres víctimas y 45.899 denuncias, un 3,28% y un 1,17% menos que hace un año, respectivamente. De las 15.479 sentencias emitidas, el 79,94% han estado condenatorias. Ahora hay que comprobar si la disminución de las denuncias y víctimas responde a un hecho aislado o al inicio de una tendencia a la baja.

Más mujeres reconocen la violencia sufrida

La última Macroencuesta de Violencia de género (2019), recogía un dato que fue ampliamente destacado: 1 de cada 2 mujeres (el 57,3% de las mujeres residentes en España de 16 años o más) afirmaba haber sufrido algún tipo de violencia machista en algún momento de su vida.

Esta pregunta era la primera vez que se formulaba en estos términos. Hasta entonces, se contemplaban datos de violencia física y sexual. Es el caso del año 2015 en que el informe de resultados apuntaba que el 24,4% de las mujeres residentes en España de 16 o más años reconocía haber sufrido violencia física y/o sexual a lo largo de su vida por parte de parejas, exparejas o terceros. Las preguntas los años anteriores también son significativas del cambio de paradigma social.

Los datos de las Macroencuestas de 2006, 2002 y 1999 recogían información solo sobre mujeres maltratadas y clasificaban aquellas “técnicamente” maltratadas, es decir, reconocidas, y las “autopercibidas como maltratadas”. Los datos (página 18 del informe de la Macroencuesta de 2006) por el primer tipo eran: 12,4% (1999), 11,1% (2002) y 9,6% (2006). Los datos para el segundo tipo fueron: 4,2% (1999), 4% (2002) y 3,6% (2006).

La identificación de las violencias evoluciona con los casos más mediatizados. Es la teoría que sostiene Nerea Barjola en el libro Microfísica Sexista del Poder que se centra en el caso de las jóvenes de Alcásser de 1992 y lo extrapola a la actualidad con el caso de la violación grupal de Pamplona de 2016 ha marcado una nueva generación. A raíz de este caso se impulsó el cambio legislativo en la ley de garantía integral de la libertad sexual que va también cambiar el paradigma social.

Cambio en el Código Penal

En la identificación de las violencias y el aumento de las denuncias también influye la modificación de la concepción social a causa de los cambios en la ley del Código Penal, que actualmente incluye como delito de agresión sexual hechos como retirarse el preservativo a escondidas y sin el consentimiento de la mujer, entre otras. En este sentido, pues, más actitudes machistas son reconocidas legalmente como tal y pueden tener consecuencias. Esta ampliación no solo hace penables y denunciables más hechos, sino que, además, mujer herramientas a todas las mujeres que las habían sufrido anteriormente por ahora identificarlas.

Los porqués de todo

Carla Vall, abogada penalista especializada en violencia de género, publicaba en su libro No mentirás que “las víctimas todavía se tienen que esconder para poder tener una vida.” (página 26). Añade también que “conocemos pocos ejemplos de mujeres que se hayan salido, a pesar de sueño la inmensa mayoría”. Estos párrafos ayudan a entender por qué todavía existe silencio alrededor de las víctimas.

Para Subirats, la “violencia contra la mujer siempre se había visto como una cosa normal”, mientras que ahora hay “más conciencia para entender que esto no está bien”. El cambio se fue produciendo con las sucesivas campañas del Instituto de la Mujer. La primera, del año 1990, llevaba como lema “Mujer no llores, denuncia” e informaba de los recursos disponibles para las víctimas. Después de que se emitiera, aumentaron las denuncias, explica la experta.

A pesar de esto, el dato de mujeres asesinadas, que las autoridades notificaban a la exdirectora del Instituto de la Mujer —y de la cual no hay registros oficiales— “no era tan diferente al actual, siempre en torno a los 50. Eso sí, no se le decía violencia de género”. “Se ha hecho mucho trabajo”, asegura Subirats, “pero todavía estamos lejos de acabar con la violencia”.