Ni contaminan más ni se incendian con mayor facilidad: la desinformación sobre los vehículos eléctricos resucita en la campaña de las europeas

Las narrativas, virales desde hace años, cogen fuerza en el marco de las elecciones al Parlamento Europeo

Las narrativas, virales desde hace años, cogen fuerza en el marco de las elecciones al Parlamento Europeo

Un vehicle elèctric carregant-se al carrer.
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¿Qué se ha dicho?

Que los vehículos eléctricos contaminan más que los de combustión, y que es más fácil que sufran incendios.

¿Qué sabemos?

La contaminación se puede referir a un amplio abanico de cosas. No hay evidencia sólida de que el vehículo eléctrico contamine más que el de gasolina o el de diésel, a excepción de la liberación al ambiente de sustancias tóxicas para los humanos. En cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero, en general sus emisiones son menores. Tampoco es cierto que se incendien más. De hecho, la poca investigación al respecto apunta a un menor número de este tipo de incidentes.

El transporte por carretera es uno de los principales emisores de gases invernadero en la Unión Europea, y su total se ha mantenido casi constante en los últimos 20 años, mientras las emisiones totales mantienen una trayectoria descendente desde 1990. Para reducirlas definitivamente, el Parlamento Europeo aprobó en 2019 un reglamento que obligará que todos los coches y furgonetas que se vendan a partir de 2035 emitan cero emisiones.

Una de las apuestas más firmes en este sentido pasa por electrificar la movilidad por carretera. Esto se ha consolidado con paquetes de ayuda de la UE y de los diferentes Estados miembros para incentivar la compra de este tipo de vehículo, que crece año a año. Paralelamente, ha dado lugar a corrientes contrarias a la implantación de los coches eléctricos que, a veces, han ido acompañadas de desinformación. Dos narrativas sobresalen por encima del resto, tanto en el ámbito español como internacional.

Los vehículos eléctricos no contaminan, en general, más que los de combustión

Los mensajes que aseguran que los coches eléctricos contaminan más que los de gasolina o diésel son comunes. La narrativa hace años que corre por redes sociales, tanto en España como el resto de Europa y del mundo. Plataformas de verificación estadounidenses, españolas, europeas y latinoamericanas han abordado la cuestión, que se ha reavivado a raíz de las elecciones en el Parlamento Europeo.

Incluso hay quien ha llegado a poner cifras concretas, asegurando que contaminan 1.000 o 1.850 veces más que los de combustión, lo cual es falso. La última cifra, de hecho, se basa en una mala interpretación de un estudio elaborado por Emissions Analytics, tal como explica AFP, miembro como Verificat de la International Fact-Checking Network (IFCN). El trabajo comparaba en realidad las emisiones de partículas contaminantes de los tubos de escape y de las ruedas, independientemente del tipo de vehículo, y encontraba que las provenientes de las ruedas eran muy superiores. Los autores explicaban a AFP que el hallazgo apunta a la necesidad de abordar esta problemática, pero no sirve para comparar unos y otros vehículos.

Pero más allá de esto, ¿qué quiere decir que los vehículos eléctricos contaminen más? La contaminación se puede referir a un abanico muy amplio de impactos sobre el medio ambiente: desde la emisión de gases invernadero hasta la polución de las aguas, los suelos y el aire (por óxidos de nitrógeno o partículas en suspensión, por ejemplo), pasando por la contaminación acústica. Los mensajes tan genéricos son complejos de abordar, pero podemos analizar la narrativa fijándonos en cada caso particular.

Los gases invernadero conforman el ámbito más estudiado. Para hacer comparaciones válidas hay que tener en cuenta todo el ciclo de vida del vehículo: desde la extracción de materias primas hasta su gestión como residuo. Los vehículos eléctricos tienen unas emisiones superiores en su fabricación, que se compensan a medida que pasan los kilómetros recorridos. Después de cuatro años, de media, ya son más eficientes que los vehículos de gasolina o diésel, según explica a Verificat Olga Alcaraz, miembro del Instituto de Investigación Universitaria para la Ciencia y Tecnología de Sostenibilidad (CITES) en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

Ahora bien, hay que remarcar que las emisiones asociadas a los vehículos eléctricos dependen de los vehículos concretos que comparamos y del mix energético del país donde se conduzcan, es decir, si la electricidad viene de fuentes renovables o no renovables. Los estudios más recientes apuntan que, en la mayoría de países europeos —entre ellos España, donde la mitad de la electricidad de 2023 tuvo origen renovable—, y norteamericanos, son inferiores a las de sus equivalentes que funcionan con diésel.

Extraer conclusiones sobre el resto de impactos ambientales es más complicado, porque la investigación científica es limitada. Una revisión de estudios de la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA) apunta que el vehículo eléctrico puede contribuir a mejorar la calidad del aire localmente en las ciudades porque elimina las emisiones de los tubos de escape. Ahora bien, si el origen de la electricidad no es renovable, esta polución puede trasladarse allá donde se produce la energía. Sea como fuere, la polución generada por el rozamiento de los frenos con las ruedas no se reduce con el cambio de vehículo.

La contaminación acústica mejora a velocidades bajas, por debajo de los 30 km/h, pero es similar a velocidades superiores. Con la polución del agua y el suelo, la cosa está todavía menos clara: los estudios científicos son pocos y contradictorios, de forma que no hay una evidencia definitiva de qué tipo vehículo tiene un impacto superior. La investigación sobre la liberación al medio ambiente de sustancias tóxicas para los humanos también es reducida, pero sí que apunta más claramente a un mayor riesgo de los coches eléctricos.

Reducir el parque automovilístico como prioridad

A veces, los mensajes que promueven la implantación del vehículo eléctrico también son engañosos, porque lo plantean como una solución única para combatir el cambio climático y la contaminación, algo alejado de la realidad. La electrificación del parque automovilístico es una de las medidas para descarbonizar el transporte, pero “si el objetivo es reducir las emisiones, lo que es absolutamente necesario es reducir el número de coches que tenemos en circulación”, apunta Alcaraz.

Lo mismo ocurre con la contaminación del aire por partículas finas y óxidos de nitrógeno. “A nivel de contaminación atmosférica lo más importante es controlar la emisión”, exponía en 2023 a Verificat Eva Gallego, doctora en Ciencias Ambientales e investigadora del Laboratorio del Centro de Medio Ambiente de la UPC.

A pesar de esto, cada vez hay más vehículos en circulación en España. Las expertas concluyen que la implantación del vehículo eléctrico no sirve de nada si todas las familias pasan de tener un coche a tener dos o tres. “Todo lo que ganamos en eficiencia lo perdemos en volumen”, sentencia Alcaraz.

Los incendios supuestamente imposibles de apagar

“Una colisión de dos vehículos eléctricos es una explosión asegurada inapagable”, asegura un video de Facebook compartido 26.000 veces y con más de 40.000 me gusta. La narrativa de que los coches eléctricos se incendian fácilmente y que estos fuegos son casi imposibles de apagar también es común en X (antes Twitter) y TikTok, y aparece cada vez que se viraliza el video de un vehículo en llamas, a pesar de que en muchas ocasiones ni siquiera se trate de un coche eléctrico. Pero, ¿qué tiene de cierto esta narrativa?

Una revisión de los incidentes realizada por un equipo de trabajo de la Comisión Europea situó el riesgo de incendio de los vehículos eléctricos en 25,4 de cada 100.000 coches vendidos, una cifra similar a la que da la aseguradora internacional AutoinsuranceEZ para Estados Unidos. La probabilidad es menor que para los coches de combustión interna, es decir los que funcionen con gasolina o diésel, según la aseguradora y un estudio sueco. Aun así, la cantidad de vehículos eléctricos en circulación todavía es pequeña, por lo cual el efecto puede ser una infraestimación.

En Catalunya, por ahora, “el número de incidentes todavía no es relevante”, indicaba a Verificat en mayo de 2022 Lluís Mendo, sargento responsable de Salvamento de Accidentes de tráfico de Bombers de la Generalitat. El vehículo eléctrico “es una tecnología nueva que tiene unas características muy determinadas, pero no tiene por qué ser más insegura que las otras”, asegura el sargento, para quien la novedad explicaría la alarma en redes sociales. Razona que, de haber utilizado siempre un vehículo eléctrico, si ahora cambiáramos “y ponemos bajo el asiento 80 litros de gasolina, seguramente todo el mundo estaría muy alarmado”.

¿Y son inextinguibles, los fuegos? Esto tampoco es preciso. El bombero explica que durante la fase más activa del fuego, el incendio de un vehículo eléctrico se gestiona del mismo modo que cualquier otro, dado que sus características son similares. Ahora bien, para extinguirlo completamente hace falta más agua, explica a Verificat el Mincotur, y una vez apagada completamente la batería se tiene que gestionar de una manera especial, porque si queda energía dentro, el incendio puede reiniciarse en cualquier momento, detalla Mendo.

Es por ello que, según señala el sargento, los bomberos reciben una formación específica tanto en la fase de acceso al cuerpo como cuando promocionan para ser mandos. Las declaraciones del experto y del ministerio coinciden con lo que indican dos grandes estudios publicados al respecto, uno suizo y otro de norteamericano. Estos trabajos recalcan, además, que los fuegos de los vehículos eléctricos contienen tóxicos diferentes a los de combustión interna, pero que su peligrosidad es similar.